Morgana se encontraba sentada en la base de uno de los multiples ventanales del largo pasillo. Miraba hacia afuera, con la vista estraviada en el vasto jardin sin flores.
-¿Por qué tu jardin es solo pasto verde?- Le preguntó Melkir de repente.
Morgana volteó su rostro hacia Melkir lentamente, los ojos abiertos por la sorpresa de no saberse acompañada hasta ese momento.
-Mi alma no tiene la fueza suficiente como para soportar más que hierva en este momento.- Respondió con voz apesadumbrada mientras sus manos descansaban en su regazo, su vista vuelta nuevamente havia el jardin.
-¿La fuerza o la motivación?- Preguntó Melkir nuevamente con aire ironico en la voz.
-No lo se, puede que ambos. Lo cierto es que soy lo suficientemente egoista como para que mi falta de interez y de animo por la vida se vea reflejado por toda la casa.- Dijo a la vez que, ante sus ojos brotaba un sauce llorón y crecía hasta tomar el tamaño adecuado como para formar una sobra considerable en el jardin.
-Eso salta a la vista.- Comentó Melkir con ironía ante la tenue oscuridad que cubría el pasillo en el que ambos se encontraban, así como el resto de la casa.
Morgana salió al jardin con paso lento, pero constante, y se dejó caer bajo la sombra del sauce, un bosque frondozo rodeó de pronto los bordes de todo el jardin mientras, boca arriba, veía los rayos del sol colarse por entre las ramas. Melkir lo contempló todo con aire indiferente, de pie junto al cuerpo de Morgana. Esta fijó su vista en él, pero lo veía sin ver, con la mente en blanco, como hacía cuando quería olvidar.
-¿Crees que sobreviva?- Le preguntó con voz dolida.
-Has sobrevivido cosas peores que esta.- Le dijo Melkir, n parte dandole animos, en parte restandole importancia al asunto.
-Hacía tiempo que no venía. Tanto, que los hé matado a todos.-
Melkir miró a su alrededor, corroborando las palabras de Morgana y la ausencia de toda criatura viviente.
-Lo se. Pero el hecho de que me crearas tan pornto como llegaste demuestra que no estas lista para quedarte sola.-
-Estaba sola en el lugar en el que me encontraba, por eso he venido. Siempre vengo cuando me siento sola. Pero ya no puedo estar rodeada de los mismos de antes, No me sirven de nada.-
-¿Y por qué me has creado a mi? ¿Para qué te sirvo?-
-Lo dices como si me estuvieses recriminando el haberte creado. Aún no sé para qué me sirves, ni qué puedes hacer y qué no. Pero mientras tanto, al menos hazme un poco de compañía.-
-Ya veo...-Dijo asintiendo levemente.
-Lo cierto es que me siento vacía.-
Las hojas del sauce empezaron a caer. Verdes desde las ramas, se secaban a medida que caian al suelo, cubriendo parcialmente a Morgana.
Morgana decidió sentarse y sacudirse las hojas secas del cuerpo.
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jueves, 28 de mayo de 2009
domingo, 13 de enero de 2008
La iglecia es la casa del pecado
La vida se re-escribe. No me agrada lo que va escribiendo, pues odio al autor, odio lo que narra: Quiero ser yo quien escriba.
Me sorprende, y me aterra.., el hecho de que una casa pueda, tan subitamente, pasar de ser un lugar en donde se duerme y habita a ser algo un poco más lujoso -e increiblemente más cruel y severo- que una carcel cualquiera. Terrible es, sin lugar a dudas, no tener voz ni voto: en especial cuando se tiene un complejo de inferioridad enorme.
Domingo por la madrugada:..........................................
he aquí que a duras penas puedo escribir en un cuaderno viejo -Pues si me descubren frente a la computadora a estas horas hasta me estrellan la cabeza contra el monitor, de nuevo- iluminada a penas por la luz de un Gameboy. El mejor uso que le puedo dar, ya que ni siquiera tengo juegos para ponerle.
Me hace hervir la sangre el hecho de tener que esperar a que mi hermana se duerma para poder empezar a escribir, aunque me llena de morbo el hecho de escribir a escondidas: pero son muchas las cosas que, pensadas en mi cama hasta que sus ronquidos me dan luz verde, se escapan de mi mente.
Acabo de recordar la advertencia de mi progenitora: nos va a despertar temprano para que vallamos todos juntos- aparentando familia unida- a la iglecia...de nuevo. ¡¿ES QUE LA MUY HIPOCRITA NO SE CANSA?! pues a mi, incluso de oir la palabra iglecia me causa un tedio enorme: si son unos hipocritas repulsivos todos y cada uno de ellos ¡Pero que vergü enza y que nauseas me da verlos! Predicando cosas que ni el más fanatico cumple a cabalidad.
Yo preferiría mil veces pasarme esa hora y media en cualquier otro lado: en una librería, un parque o hasta sentada en cualqueir calle de la zona colonial. Un cuaderno en blanco y un lapicero con bastante tinta, no es pedir demasiado. Me sentiría incluso a gusto si pudiese llevarmelos a tan corrupto edificio.
A mano pelada he tenido que entrar, y he de admitir que no comparto las ideas del cura casi en lo absoluto mientras su sermón se concentra en la homosexualidad, la violencia y en como la televición fomenta ambas cosas. Me da igual las preferencias de cada quien, es más: APOYO LA HOMOSEXUALIDAD, repudio su falacia disfrazada de biblia: me parece carente de sentido alguno. Aunque debo admitir, que me ha agradado la censura que ha puesto contra las telenovelas, y he tenido que esconder una carcajada cuando, la típica mujer que se arregla durante horas solo para ir al colmado de la esquina, ha defendido su novela a muerte (claro que por lo bajo, totalmente convencida de que ella tiene toda la razón). Pero más aun cuando, tras aconcejarnos que destruyecemos nuestros televisores, anuncia que los unicos programas que son apropiados para la juventud son Popeye el Marino y Tom & Jerry.
Pero, por lo que más quiera, no les prohiban la bebida: los borrachos son mucho mejor persona que cualquiera de ellos: son los verdaderos santos. Prueba de ello es que son despreciados por la mayoría de las personas. Deberían ir borrachos a la iglecia, que se confiecen si lo desean- pero que lo hagan bien bebidos- así no le omitirán nada al representante de su dios.
Por mi parte, yo sigo considerando ese "deber semanal" como algo INCREIBLEMENTE ABSURDO.
Me sorprende, y me aterra.., el hecho de que una casa pueda, tan subitamente, pasar de ser un lugar en donde se duerme y habita a ser algo un poco más lujoso -e increiblemente más cruel y severo- que una carcel cualquiera. Terrible es, sin lugar a dudas, no tener voz ni voto: en especial cuando se tiene un complejo de inferioridad enorme.
Domingo por la madrugada:..........................................
he aquí que a duras penas puedo escribir en un cuaderno viejo -Pues si me descubren frente a la computadora a estas horas hasta me estrellan la cabeza contra el monitor, de nuevo- iluminada a penas por la luz de un Gameboy. El mejor uso que le puedo dar, ya que ni siquiera tengo juegos para ponerle.
Me hace hervir la sangre el hecho de tener que esperar a que mi hermana se duerma para poder empezar a escribir, aunque me llena de morbo el hecho de escribir a escondidas: pero son muchas las cosas que, pensadas en mi cama hasta que sus ronquidos me dan luz verde, se escapan de mi mente.
Acabo de recordar la advertencia de mi progenitora: nos va a despertar temprano para que vallamos todos juntos- aparentando familia unida- a la iglecia...de nuevo. ¡¿ES QUE LA MUY HIPOCRITA NO SE CANSA?! pues a mi, incluso de oir la palabra iglecia me causa un tedio enorme: si son unos hipocritas repulsivos todos y cada uno de ellos ¡Pero que vergü
Yo preferiría mil veces pasarme esa hora y media en cualquier otro lado: en una librería, un parque o hasta sentada en cualqueir calle de la zona colonial. Un cuaderno en blanco y un lapicero con bastante tinta, no es pedir demasiado. Me sentiría incluso a gusto si pudiese llevarmelos a tan corrupto edificio.
A mano pelada he tenido que entrar, y he de admitir que no comparto las ideas del cura casi en lo absoluto mientras su sermón se concentra en la homosexualidad, la violencia y en como la televición fomenta ambas cosas. Me da igual las preferencias de cada quien, es más: APOYO LA HOMOSEXUALIDAD, repudio su falacia disfrazada de biblia: me parece carente de sentido alguno. Aunque debo admitir, que me ha agradado la censura que ha puesto contra las telenovelas, y he tenido que esconder una carcajada cuando, la típica mujer que se arregla durante horas solo para ir al colmado de la esquina, ha defendido su novela a muerte (claro que por lo bajo, totalmente convencida de que ella tiene toda la razón). Pero más aun cuando, tras aconcejarnos que destruyecemos nuestros televisores, anuncia que los unicos programas que son apropiados para la juventud son Popeye el Marino y Tom & Jerry.
Pero, por lo que más quiera, no les prohiban la bebida: los borrachos son mucho mejor persona que cualquiera de ellos: son los verdaderos santos. Prueba de ello es que son despreciados por la mayoría de las personas. Deberían ir borrachos a la iglecia, que se confiecen si lo desean- pero que lo hagan bien bebidos- así no le omitirán nada al representante de su dios.
Por mi parte, yo sigo considerando ese "deber semanal" como algo INCREIBLEMENTE ABSURDO.
Etiquetas:
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